Ante lo que vemos en el mundo, ¿Qué hacemos?. Esa fue la pregunta que plantee anteriormente. Obviamente, el punto en este caso no es como convencer a los demás de las ideas que a mi me parecen correctas, o las que le parecen correctas al que lee esto. El punto es, ¿De veras podemos lograr progreso con la simple idea de “aclarar ideas”? principalmente, la pregunta que ahora me preocupa es ¿Podemos afirmar que hay algo en los seres humanos que siempre nos moverá hacia adelante, independientemente de qué sea? ¿Hay algo que como miembros de la especie nos haga indefectiblemente avanzar?
En mi opinión la respuesta es afirmativa. Sí, existe algo que necesariamente nos movilizará hacia adelante. La respuesta en este caso está en el aprendizaje. No me refiero con esto a el cliché gastado, aunque así lo parezca, de la educación. Es algo más profundo y anterior a la educación a lo que en este caso me refiero. De lo que ahora estoy hablando es del aprendizaje como tal, aquel que se da tanto cuando decidimos hacer, como no hacer; sembrar un árbol, tanto como crear normas y hábitos a los cuales nos adjuntamos. El concepto es muchísimo más amplio y por lo mismo abarca más aspectos de la vida humana; en mi opinión, todos. Sin embargo, independientemente de la posibilidad de detener el proceso de aprendizaje, lo que si es seguro es que los resultados de este proceso siempre serán buenos para los fines de los individuo en él involucrados. Aquel que aprende logra mejorar su capacidad para realizar las tareas que se ha propuesto y necesariamente el nuevo conocimiento adquirido le permite mejorar. Sin embargo, para llegar a este proceso es necesario el cumplimiento de ciertos requisitos. En este caso me referiré a uno en especial. La sensación de estar completos que tantas veces nos invade.
El hombre que está completo no necesita cambio (dejaré el tema de la posibilidad de estar completo para otra ocasión). Para poder aprender, la primera condición es el reconocimiento del desconocimiento y la capacidad de ver la posibilidad de adquirir algo nuevo. Para hablar con alguien es necesario que encontremos en nosotros una motivación para hacerlo, motivación que necesariamente viene del la certeza del desconocimiento y la posibilidad de actuar al respecto. Para aclarar un poco, aquel que piensa que sabe, no se preocupa por aclarar, porque de hecho, lo sabe. Segundo, si alguien sabe que no sabe, pero no ve la posibilidad de hacer algo al respecto, tampoco actuará. Es así que concluyo: el primer paso para aprender es saber que hay algo que se desconoce, y saber también que se puede hacer algo al respecto.
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