Iba en el carro con mi mama, cruzando por uno de los muchos mercados de la zona 1 cuando de repente me dijo: “Imaginate esta pobre gente. Trabajando y todo y les toca cerrar sus negocios porque los están extorsionando...” En un principio no pude sino asentir... pero unos momentos después vino a mi mente otro tipo de extorsión, muchísimo más ignorada. Si entendemos que es triste y da coraje ver como un desgraciado se aprovecha de la voluntad de salir adelante de alguien más. Pero la cosa no se queda ahí. ¿Alguna vez nos hemos preguntado cuántos negocios tienen que cerrar porque no son capaces de lidiar con la burocracia del gobierno? ¿Qué tal con los impuestos? Más de uno, les puedo asegurar, ha sufrido bajo la bota del estado. Me pareció, que a veces no lo vemos... sin embargo, los dos tipos de extorsiones son, al fin y al cabo, harina del mismo costal...
Monday, March 29, 2010
Wednesday, March 17, 2010
El análisis interminable... (1)
Ante lo que vemos en el mundo, ¿Qué hacemos?. Esa fue la pregunta que plantee anteriormente. Obviamente, el punto en este caso no es como convencer a los demás de las ideas que a mi me parecen correctas, o las que le parecen correctas al que lee esto. El punto es, ¿De veras podemos lograr progreso con la simple idea de “aclarar ideas”? principalmente, la pregunta que ahora me preocupa es ¿Podemos afirmar que hay algo en los seres humanos que siempre nos moverá hacia adelante, independientemente de qué sea? ¿Hay algo que como miembros de la especie nos haga indefectiblemente avanzar?
En mi opinión la respuesta es afirmativa. Sí, existe algo que necesariamente nos movilizará hacia adelante. La respuesta en este caso está en el aprendizaje. No me refiero con esto a el cliché gastado, aunque así lo parezca, de la educación. Es algo más profundo y anterior a la educación a lo que en este caso me refiero. De lo que ahora estoy hablando es del aprendizaje como tal, aquel que se da tanto cuando decidimos hacer, como no hacer; sembrar un árbol, tanto como crear normas y hábitos a los cuales nos adjuntamos. El concepto es muchísimo más amplio y por lo mismo abarca más aspectos de la vida humana; en mi opinión, todos. Sin embargo, independientemente de la posibilidad de detener el proceso de aprendizaje, lo que si es seguro es que los resultados de este proceso siempre serán buenos para los fines de los individuo en él involucrados. Aquel que aprende logra mejorar su capacidad para realizar las tareas que se ha propuesto y necesariamente el nuevo conocimiento adquirido le permite mejorar. Sin embargo, para llegar a este proceso es necesario el cumplimiento de ciertos requisitos. En este caso me referiré a uno en especial. La sensación de estar completos que tantas veces nos invade.
El hombre que está completo no necesita cambio (dejaré el tema de la posibilidad de estar completo para otra ocasión). Para poder aprender, la primera condición es el reconocimiento del desconocimiento y la capacidad de ver la posibilidad de adquirir algo nuevo. Para hablar con alguien es necesario que encontremos en nosotros una motivación para hacerlo, motivación que necesariamente viene del la certeza del desconocimiento y la posibilidad de actuar al respecto. Para aclarar un poco, aquel que piensa que sabe, no se preocupa por aclarar, porque de hecho, lo sabe. Segundo, si alguien sabe que no sabe, pero no ve la posibilidad de hacer algo al respecto, tampoco actuará. Es así que concluyo: el primer paso para aprender es saber que hay algo que se desconoce, y saber también que se puede hacer algo al respecto.
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Monday, March 15, 2010
¿Que ves?
Un día como cualquier otro, el día de hoy. Simplemente te detienes y por un momento te dedicas a ver, más que eso, te dedicas a observar los rostros de todos. ¿Qué ves?... en la clase, por ejemplo, las caras perdidas de todos en el vacío tan profundo de su alma. Una constante apatía total por cualquier cosa que surja, ya sea del exterior o del interior. Sus almas han sido aplastadas absolutamente, con una fuerza que no sólo es grande y poderosa, sino que ha sido constante. NO PIENSES!, obedece... NO HAGAS!, escucha que hacer... NO LO INTENTES!, fracasarás....
De horror se pasa lo que acosa mi cabeza al ver tan espeluznante escena; tanto, que viene a mi mente un pequeño pasaje de "los que vivimos":
"- No quiero creer nada. No quiero ver demasiado. ¿Quiénes sufren en este mundo? ¿Aquellos a quienes les falta algo? No, los que tienen algo que pueden perder. Un ciego no puede ver. Pero es más difícil no ver para aquel que tiene buena vista. Más difícil y más doloroso. Si por lo menos pudiera perder la vista y bajar hasta el nivel de los que no la quieren, de aquellos que no la hechan de menos.."
No sé cuantos de los que lean esto se habrán sentido así alguna vez; si lo han pasado seguramente me entenderán. Lo que si es seguro es que muy pocos hacen algo para cambiar la situación. No es "imperativa" la labor del hombre de dejar una huella en sus semejantes, de la misma forma que no es "imperativa" ninguna labor humana. Desde el momento que hacemos nuestra primera elección en la más temprana infancia, hemos hecho el compromiso con la vida, de mantenerla por elección. Si es que entonces, hemos de tener un futuro este está en ese compromiso. El futuro depende de nosotros, y un buen futuro depende de nuestra capacidad para dar luz a esa mirada vacía, que no proyecta más que lo que se encuentra en su interior: el óxido de una maquinaria capaz de producir, un capital demasiado valioso (para cualquiera que busca aprender) como para dejarlo muerto.
Es así pues, que a la pregunta: ¿Qué ves? debería acompañarla otra... Sí no te gusta lo que ves: ¿Qué estas haciendo al respecto?
De horror se pasa lo que acosa mi cabeza al ver tan espeluznante escena; tanto, que viene a mi mente un pequeño pasaje de "los que vivimos":
"- No quiero creer nada. No quiero ver demasiado. ¿Quiénes sufren en este mundo? ¿Aquellos a quienes les falta algo? No, los que tienen algo que pueden perder. Un ciego no puede ver. Pero es más difícil no ver para aquel que tiene buena vista. Más difícil y más doloroso. Si por lo menos pudiera perder la vista y bajar hasta el nivel de los que no la quieren, de aquellos que no la hechan de menos.."
No sé cuantos de los que lean esto se habrán sentido así alguna vez; si lo han pasado seguramente me entenderán. Lo que si es seguro es que muy pocos hacen algo para cambiar la situación. No es "imperativa" la labor del hombre de dejar una huella en sus semejantes, de la misma forma que no es "imperativa" ninguna labor humana. Desde el momento que hacemos nuestra primera elección en la más temprana infancia, hemos hecho el compromiso con la vida, de mantenerla por elección. Si es que entonces, hemos de tener un futuro este está en ese compromiso. El futuro depende de nosotros, y un buen futuro depende de nuestra capacidad para dar luz a esa mirada vacía, que no proyecta más que lo que se encuentra en su interior: el óxido de una maquinaria capaz de producir, un capital demasiado valioso (para cualquiera que busca aprender) como para dejarlo muerto.
Es así pues, que a la pregunta: ¿Qué ves? debería acompañarla otra... Sí no te gusta lo que ves: ¿Qué estas haciendo al respecto?
Sunday, March 14, 2010
¿En que se gastan nuestros impuestos?
Interesante ver que no les alcanza para la seguridad del país...
Una imagen... y por supuesto, en cada una, más de mil palabras...
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Friday, March 12, 2010
El paso más importante
"Whoever threw them off would still make only an uncertain leap over the smallest ditch, since he is unaccustomed to this kind of free movement"
Podemos leerla... y aún así seguirá siendo difícil. En mi caso al menos, más de una vez me he detenido, luego de haber pensado de forma detenida, y esperado encontrar, en un profesor, un libro, o cualquier otra cosa, un pilar hacia el cual amarrarme. No es fácil remover de nuestra mente los grilletes de la dependencia intelectual. Pero una vez logrado esto, se requiere de un coraje mayor para hacer algo que ya nadie puede hacer por nosotros. Una cosa es que para que existan respuestas innovadoras e independientes requiramos libertad, otra muy distinta es la que moviliza al ser humano en ese ambiente. Es decir, las necesidades ambientales en ningún momento se equiparan a las potencialidades individuales. Si bien es cierto que no está lejos de compararse con un milagro el encontrar una mente independiente encadenada, tampoco es la norma encontrar mentes independientes una vez han perdido ellas las ataduras.
¿Pero que es necesario a la persona, tal como al ambiente lo es la libertad, para ser independiente? Mi respuesta es sencilla: autenticidad. Es allí en donde todas las demás confluyen.
Aquel que es auténtico se caracteriza por seguir sus principios, sin importar las consecuencias. Si no es amado por lo que es, ser algo distinto lo dejaría en la misma situación. Si no está de acuerdo, lo dice. Sabe que, el que calla, otorga y él no está dispuesto a ceder.
El hombrea auténtico, es honesto intelectualmente. Si sabe, lo sabe; y cuando no lo sabe, no duda en preguntar. El primer paso para poder cuestionar, es aceptar que hay algo que no sabemos.
El hombre auténtico no pierde su tiempo en aparentar ser algo que no es. Después de todo, sabe que el que pretende, en su interior, consigo mismo, está sólo.
Podría seguir describiendo, pero ese no es el punto. La pregunta nuevamente se centra en quién es capaz de dar ese paso. ¿Podría alguien más, fuera de nosotros mismos, dar ese importante paso? El ser humano es el dueño de su propio destino, y siempre nos enfrentamos a esta situación. No podemos ignorarla, mucho menos evadir la responsabilidad de responder a ella, pues la misma evasión sería una respuesta. El problema ya no es pues, elegir ser libres o no, SIEMPRE LO HEMOS SIDO. El problema está en ser auténticos o no y la respuesta correcta, siempre ha estado en nuestras manos.
Podemos leerla... y aún así seguirá siendo difícil. En mi caso al menos, más de una vez me he detenido, luego de haber pensado de forma detenida, y esperado encontrar, en un profesor, un libro, o cualquier otra cosa, un pilar hacia el cual amarrarme. No es fácil remover de nuestra mente los grilletes de la dependencia intelectual. Pero una vez logrado esto, se requiere de un coraje mayor para hacer algo que ya nadie puede hacer por nosotros. Una cosa es que para que existan respuestas innovadoras e independientes requiramos libertad, otra muy distinta es la que moviliza al ser humano en ese ambiente. Es decir, las necesidades ambientales en ningún momento se equiparan a las potencialidades individuales. Si bien es cierto que no está lejos de compararse con un milagro el encontrar una mente independiente encadenada, tampoco es la norma encontrar mentes independientes una vez han perdido ellas las ataduras.
¿Pero que es necesario a la persona, tal como al ambiente lo es la libertad, para ser independiente? Mi respuesta es sencilla: autenticidad. Es allí en donde todas las demás confluyen.
Aquel que es auténtico se caracteriza por seguir sus principios, sin importar las consecuencias. Si no es amado por lo que es, ser algo distinto lo dejaría en la misma situación. Si no está de acuerdo, lo dice. Sabe que, el que calla, otorga y él no está dispuesto a ceder.
El hombrea auténtico, es honesto intelectualmente. Si sabe, lo sabe; y cuando no lo sabe, no duda en preguntar. El primer paso para poder cuestionar, es aceptar que hay algo que no sabemos.
El hombre auténtico no pierde su tiempo en aparentar ser algo que no es. Después de todo, sabe que el que pretende, en su interior, consigo mismo, está sólo.
Podría seguir describiendo, pero ese no es el punto. La pregunta nuevamente se centra en quién es capaz de dar ese paso. ¿Podría alguien más, fuera de nosotros mismos, dar ese importante paso? El ser humano es el dueño de su propio destino, y siempre nos enfrentamos a esta situación. No podemos ignorarla, mucho menos evadir la responsabilidad de responder a ella, pues la misma evasión sería una respuesta. El problema ya no es pues, elegir ser libres o no, SIEMPRE LO HEMOS SIDO. El problema está en ser auténticos o no y la respuesta correcta, siempre ha estado en nuestras manos.
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Tuesday, March 09, 2010
El único profesor posible...
Esta es la gran pregunta que me hice hoy: ¿Quién me está enseñando algo?... de ahí que siguiera: ¿Puede alguien enseñarme algo?... mi respuesta no es la más ortodoxa, ni la más conveniente. Pienso que no. Nadie es capaz de transmitir efectivamente a otro ser humano aquello que quiere decir si el que se supone debe recibir la información es incapaz de procesarla. Con esto a lo que voy es que el aprendizaje es una función del receptor, no del emisor. Esto es evidente, no hace falta mas que ver a nuestro alrededor la gran cantidad de errores que se comenten por la incomprensión de este hecho. Desde guerras que se dan por mal entendidos hasta exámenes que se pierden porque pensamos que sabíamos, pero, sorpresa, en verdad no.
Las consecuencias que esto que acabo de plantear tiene para la vida del ser humano no son pequeñas. Empezando por el sistema educativo que tenemos, caracterizado por la idea de que el importante en el aprendizaje no es el alumno, sino el profesor. ¿Cómo es el aula típica? Un escenario no le gana para poner en evidencia la parte "importante" de lo que en el salón se pretende. Hay alguien con un mensaje y los demás están ahí para escucharlo. ¿Importan "los demás"?, pues claro, sí se toma asistencia... ¿Importa si entienden?... no, a menos que sea lo que el profe quiere que entiendan...
Es pues así, que la vía para la educación no es otra que dejar de lado las erróneas ideas que manejamos sobre la educación como tal. Me refiero la vía para la educación por la simple razón que lo que hasta ahora hemos manejado en nada difiere del adoctrinamiento. Sin embargo, la forma en que esto se realizará deberá estar caracterizada por algo más que simples suposiciones sobre cómo debería guiarse la educación de la mejor forma. Para esto mi mente es insuficiente. No soy más que alguien capaz de criticar aquello que veo errado, sin embargo incapaz de dictar el camino "adecuado" para educar a un ser humano. ¿Por qué? por lo mismo que he planteado arriba.
Si hemos de encaminarnos hacia la vía de la educación, los hombres deberemos dejar de pensar en como enseñar, y preocuparnos un poco más en aprender de los demás. Puesto que es solamente desde el que recibe la información que existe aprendizaje, el profesor debe ser capaz de situarse, ya no en frente, sino a un lado y observar aquello que permite al individuo hacer suyo el dato, es decir, hacer de un dato cualquiera, un conocimiento propio. Para que esto suceda, hay una y sólo una condición esencial: que el individuo sea libre. Sí ella no llega a cumplirse, la labor del profesor es imposible, y el sistema nunca encontrará progreso.
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Monday, March 08, 2010
Los que conocemos (NOT)
Tanto cuando son buenas, como cuando son malas, las notas no sirven sino para indicarnos el conocimiento que tenemos. La verdadera labor del que busca aprender es dejar de preocuparse por la nota obtenida, y comenzar a hacerlo por lo que esta significa. Esto no quita la responsabilidad del sistema, que entre todos sus males le es imposible mejorar la forma la evaluación. Es tan responsable un 60, como un 98, al fin y al cabo, tanto uno como el otro son notas incompletas que significan que no hemos logrado obtener el conocimiento completo, ya sea de un autor o de una teoría. Varía mucho, sin embargo, la respuesta que se produce. Uno se alegra y pretende saberlo casi todo; el otro se desinteresa, se preocupa por su nota, se enoja, y en algún caso, busca la información que le faltó. Tristemente, ante su búsqueda no hay una “recompensa” tal y como la existía ante la primera evaluación. No solamente se producen entonces personas irresponsables, buscando “pasar”, sin saber, sino que también se produce en nosotros una sensación de comodidad en la que el conocimiento no es el fin, sino el medio para obtener algo más, ya sea una nota, un título, o el reconocimiento de alguien. Esto no sólo lleva a la comodidad, sino a la incomodidad por el aprendizaje de lo rezagado, debido a que la “recompensa” de la nota ya ha desaparecido, y aún si obtuviéramos el conocimiento, sería falto de significación debido a que aquello por lo que “ganamos” una clase, no está ya presente. Pero qué se puede hacer entonces para lograr un conocimiento auténtico que produzca personas verdaderas y honestas con sigo mismas, cuando ya de por sí es difícil dejar de emocionarse por un 98, o sentir una presión en el pecho con un 60. Si me preguntan, es solamente una revisión sobre aquello que buscamos, el poder llevar a la conciencia los verdaderos fines que estamos buscando al asistir a cualquier institución educativa. La demanda de los que buscan aprender, y ojo que no me refiero al estudiante común (en todos los significados de común), sino de aquellos que honestamente buscan el conocimiento como algo necesario a su propósito, incluso y en mayor grado, cuando el conocimiento es el fin en sí mismo, está en poder obtener verdadero conocimiento. Por verdadero conocimiento me refiero sólo a uno, aquel que encontramos cuando significa algo para el ser que lo aprende; ese que es sólo en relación al que lo sabe; ese que en verdad hemos hecho nuestro.
Thursday, March 04, 2010
Los expectantes
Ha pasado poco tiempo desde que decidí rebelarme contra el sistema. Y pareciera que en vez de hacerse más fácil, se vuelve más difícil. La vida, a fin de cuentas, tampoco supone lo contrario. En una de esas situaciones diarias, que se repiten sin cesar, pero pocas veces podemos ver con los ojos bien abiertos, me encontré con un singular evento. Una tarea cualquiera, de la misma forma que todas, pero con una demanda distinta. La suposición de tener significado es ilógica a la mente común, y no de forma despectiva sino popular. Me encuentro que, ante la posibilidad de que alguien vea significado en las tareas que hace el mundo se vuelve ilógico para el resto. Pareciera que en vez de imitar lo bueno, lo único que buscamos son excusas para nuestra mediocridad. El hecho es que hemos dejado de percibir lo bueno como algo a lo que aspirar, y lo transformamos en algo que demanda más de nosotros, porque de hecho, lo hace. ¿Pero ante quién? Sólo nosotros somos capaces de exigirnos más a nosotros mismos. La inconformidad de la que somos víctimas no es ante lo bueno de los demás, sino ante la seguridad de que podemos ser mejores pero somos demasiado "huevones" tanto mental como físicamente, para lograrlo. Somos espectadores de nuestra historia, o al menos eso creemos y seguimos esperando que alguien le de significado a nuestras vidas sin siquiera mover un dedo. Pero la realidad es que, como TODAS las acciones del hombre, incluso ver pasar nuestra vida nos vuelve actores de la misma. Ya no depende entonces de si la vemos pasar o la vivimos... lo único que importa es el significado que nosotros le demos.
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