Tanto cuando son buenas, como cuando son malas, las notas no sirven sino para indicarnos el conocimiento que tenemos. La verdadera labor del que busca aprender es dejar de preocuparse por la nota obtenida, y comenzar a hacerlo por lo que esta significa. Esto no quita la responsabilidad del sistema, que entre todos sus males le es imposible mejorar la forma la evaluación. Es tan responsable un 60, como un 98, al fin y al cabo, tanto uno como el otro son notas incompletas que significan que no hemos logrado obtener el conocimiento completo, ya sea de un autor o de una teoría. Varía mucho, sin embargo, la respuesta que se produce. Uno se alegra y pretende saberlo casi todo; el otro se desinteresa, se preocupa por su nota, se enoja, y en algún caso, busca la información que le faltó. Tristemente, ante su búsqueda no hay una “recompensa” tal y como la existía ante la primera evaluación. No solamente se producen entonces personas irresponsables, buscando “pasar”, sin saber, sino que también se produce en nosotros una sensación de comodidad en la que el conocimiento no es el fin, sino el medio para obtener algo más, ya sea una nota, un título, o el reconocimiento de alguien. Esto no sólo lleva a la comodidad, sino a la incomodidad por el aprendizaje de lo rezagado, debido a que la “recompensa” de la nota ya ha desaparecido, y aún si obtuviéramos el conocimiento, sería falto de significación debido a que aquello por lo que “ganamos” una clase, no está ya presente. Pero qué se puede hacer entonces para lograr un conocimiento auténtico que produzca personas verdaderas y honestas con sigo mismas, cuando ya de por sí es difícil dejar de emocionarse por un 98, o sentir una presión en el pecho con un 60. Si me preguntan, es solamente una revisión sobre aquello que buscamos, el poder llevar a la conciencia los verdaderos fines que estamos buscando al asistir a cualquier institución educativa. La demanda de los que buscan aprender, y ojo que no me refiero al estudiante común (en todos los significados de común), sino de aquellos que honestamente buscan el conocimiento como algo necesario a su propósito, incluso y en mayor grado, cuando el conocimiento es el fin en sí mismo, está en poder obtener verdadero conocimiento. Por verdadero conocimiento me refiero sólo a uno, aquel que encontramos cuando significa algo para el ser que lo aprende; ese que es sólo en relación al que lo sabe; ese que en verdad hemos hecho nuestro.
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